lunes, 2 de diciembre de 2013

DOS VECINOS EN LA TELE

Carlos Bragil
 Horacio Embón

Una mañana de primavera los madrugadores que encendieron la tele y pasaron por CN23, comprobaron que allí estaba, como todos los días, la inconfundible figura de Horacio Embón, al frente de su programa periodístico. Embón vive en Colegiales desde hace unos cuantos años. Precisamente, en Zapiola y Céspedes. Pero seguramente la sorpresa fue mayúscula cuando a las siete menos veinte de la mañana, se vio aparecer junto a él a Carlos Bragil... ¡el carnicero de La Tierna Tierna! Enseguida, el enigma quedó develado y el estupor le dejó paso a una explicación concreta: Carlos Bragil, además de carnicero, es entrenador de boxeo y su amor por ese deporte, lo llevó a tener numerosos alumnos en el gimnasio del club Juventud de Belgrano.
Embón, un conspicuo cliente de La Tierna Tierna -su residencia está a una cuadra de ese emblemático local- probablemente lo haya convocado a su ciclo para hablar de un tema que hace algunas semanas estuvo en boca de todo el ambiente pugilístico: «La escandalosa pelea de la Mole Moli», según tituló CN23.  
Y hacia allí fue don Carlos, enfundado en su equipo de gimnasia azul. Embón lo presentó con gran pompa y el experimentado entrenador criticó duramente a Moli, que en una pelea producida días atrás, en una  maniobra que de reglamentaria tenía muy poco, no había tenido mejor idea que pegarle a su rival cuando éste estaba arrodillado en el piso del ring, a punto de besar la lona y caer por nocaut.
Durante un poco más de cinco minutos, tanto el entrevistador como el reporteado, dejaron en claro su posición, repudiando severamente la insólita actitud del mediático boxeador, mientras por la pantalla las imágenes del combate eran reproducidas una y otra vez. Para la gran mayoría de la teleaudiencia, el diálogo no pasó de ser uno más en el contexto de la primera mañana en un canal de noticias. Sin embargo, los colegialenses que conocen a ambos personajes y tuvieron la chance de ser espectadores de la nota, acaso hayan sentido una mezcla de alegría, sorpresa y orgullo, ante el televisado encuentro de dos ilustres vecinos.



Arriba: la pantalla dividida en tres, con Bragil y Embón en los extremos. En el medio: el golpe de Moli impacta en el rostro de su adversario. Abajo: el rival está tendido en el suelo; La Mole, en un rincón, ya lo golpeó antirreglamentariamente. 

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