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martes, 2 de diciembre de 2014

LAS CALLES DE MI BARRIO

Hoy: Céspedes

Su denominación data de una ordenanza del 27 de noviembre de 1893. Anteriormente se la denominó Colegiales Quinta (por ser la quinta arteria paralela a Federico Lacroze, que se llamaba Colegiales Primera).
Francisco de Céspedes (se desconoce tanto su fecha de nacimiento como la de su deceso) fue gobernador del Río de la Plata entre 1624 hasta 1631.

EL TRAYECTO DE CÉSPEDES EN IMÁGENES











lunes, 3 de noviembre de 2014

LAS PAREDES HABLAN

Hoy: Zapiola y Céspedes
Así estaba 
Era uno de los edificios del barrio más atacado por los piratas del aerosol. La ochava realmente daba lástima... 

Así trabajaron
En junio, el consorcio dijo basta, y llevaron un pintor para que tape con blanco la inmensa cantidad de leyendas.  
Así quedó. 
Si bien pudo haber sido una solución improvisada, al menos las impresentables pintadas, hasta ahora, fueron erradicadas. ¡Qué les dure!

jueves, 19 de junio de 2014

SEGÚN PASAN LOS AÑOS

Hoy: Céspedes entre Zapiola y Freire

2006
 2007
2014
Las obras de un edificio de ocho pisos se paralizaron hace décadas y la precaria construcción quedó abandonada por muchísimo tiempo. En 2007 la demolieron y hoy es un moderno condominio de tres plantas. 

viernes, 2 de mayo de 2014

LAS PAREDES HABLAN

¡ESTO NO!
CÉSPEDES Y ZAPIOLA. 
Una declaración de amor puede dar una imagen tierna, pero si se la pinta de esta manera lo que más irradia es bronca. Encima, fue hecha sobre una superficie imposible de sacar (¡y abarcando el frente de dos edificios juntos!)

¡ESTO SÍ!
CRÁMER Y TEODORO GARCÍA .
Una simpática pintura alegra la visual de quien pasan por la Estación Colegiales y se detienen a observar la obra titulada «¿Cómo estamos hoy?». El mural no fue realizado en el frente de ninguna casa ni contienen inscripciones irreproducibles. Eso es lo que queremos...

lunes, 21 de abril de 2014

INSÓLITO: EL ÁRBOL DE CÉSPEDES AL 3300

Un árbol encerrado en un canteros y rodeado de vegetación, fue «decorados» con más de media docena de carteles que hacen referencia a que los vecinos impidan que sus mascotas hagan sus necesidades al borde de él. Además, hay letreros que dicen que la gente roba plantas. Aquí mostramos el árbol en cuestión y sólo un par de los carteles, seguramente colocados por una señora (¿o señor?) harta de que los perros se ensañen contra el oásis que creó en medio del cemento.   
 Reproducimos este letrero de manera textual.  «Sr. vecino. No se ofenda pero no tengo por qué soportar el olor a caca y pis de su perro, para evitar malos momentos por qué no lo deja hacer sus necesidades en su casa. Acá están creciendo plantas y no es un lugar para que su perro destruya, yo no voy a su casa a romper y ensuciar. Que tenga un muy lindo día».
 «Hay vecinos que roban plantas», dice la nota.


LOS DEMÁS LETREROS.








martes, 6 de agosto de 2013

¡QUÉ LINDO MURAL!

Los chicos del Colegio Compañía de María, pintaron este precioso mural en la fachada de su espacio de deportes situado en Céspedes entre Freire y Conde, justo frente al establecimiento educativo. El motivo alude a la estación Colegiales y el inminente festejo del 150º aniversario del barrio. 
El trabajo de los estudiantes visto desde la vereda de enfrente. 
Los chicos en plena tarea.

miércoles, 9 de enero de 2013

UNA RECORRIDA LLENA DE NOSTALGIA

Andrés Rosen es un ex vecino, nacido en el barrio hace 60 años. Cuando se casó, se fue a Belgrano. Lector de La Voz de Colegiales, se contactó con nosotros, pidiéndonos que lo acompañemos en una recorrida por los lugares más añorados de su infancia.
Aceptamos la sugerencia y documentamos mediante fotografías su nostálgico trayecto por las calles de la zona. Aquí está la nota:

ACÁ NACÍ. "En Palpa entre Freire y Zapiola. Es una casa con pasillo, tipo chorizo, de esas que tanto había antes". Andrés no se animó a entrar, pero observó desde afuera un buen rato. "Viví acá hasta los ocho años, con mis padres, Enrique y Ruth, y mi hermana Susana. Mis padres eran alemanes, vinieron escapándose de la Segunda Guerra Mundial". A criterio de Andrés, la casa, vista desde afuera, y el pasillo, según comprobó espiando por el vidrio, "están iguales que hace casi 60 años".  
 MI PRIMERA ESCUELA. "Hice la primaria, como tantos chicos del barrio, en Conde al 900. Hoy el colegio se llama Ramón Castilla, pero cuando yo iba todavía no le habían puesto nombre. Recuerdo que uno de mis maestros fue Diego Del Pino, que luego se convirtió en el máximo historiador de Colegiales (fundó la Junta de Estudios Histórica). Mi hermana fue al O'Higgins de Lacroze porque antes existía una reglamentación según la cual las escuelas solo podían ser mixtas hasta tercer grado".
 MI SEGUNDA CASA. "A los ocho años nos mudamos a este departamento de Zapiola y Céspedes, a la vuelta de la casa en la que nací. El frente también está igual. Es un edificio de tres plantas, lo mismo que otros dos edificios de la cuadra que se inauguraron a mitad del siglo pasado. Eran de lo más concheto de aquellos tiempos, ja ja..."
 LA ESQUINA DE CONESA Y CÉSPEDES. "Yo siempre digo que, por la magnitud de la noticia, todos sabemos dónde estábamos cuando se supo que asesinaron a John Kennedy, el presidente de Estados Unidos. En mi caso, estaba jugando con unos chicos en esta esquina. Pasó un lechero en su carro y le comentó a un vecino: 'Mataron a Kennedy'. Eso me quedó grabado para siempre".
 CÉSPEDES ENTRE FREIRE Y ZAPIOLA. "En esta casa vivía mi mejor amigo, Roberto Iglesias. Eramos muy compinches, pero más adelante él se mudó a Ramos Mejía. Le escribí una carta al poco tiempo y después perdí todo contacto".
AGUILAR, ENTRE CRÁMER Y CONESA. Acá jugábamos a la pelota, porque era una cuadra que casi no tenía movimiento. Si casi no pasan autos actualmente, imaginate antes... Igual, a mi mamá no le gustaba porque decía que era peligroso. Eso fue 50 años atrás. Me pregunto qué pensaría hoy...".

lunes, 26 de noviembre de 2012

FIAT 600 CABRIOLET EN CÉSPEDES AL 2900

Lo encontramos allí estacionado y nos llamó la atención de inmediato. Enseguida decidimos compartirlo, aunque más no sea a través de esta foto.

viernes, 26 de octubre de 2012

“ALGUNOS CERRAJEROS SE APROVECHAN DE LA DESESPERACIÓN DE LOS CLIENTES”


Horacio González en Wolf Jack, su local de Freire y Céspedes. Hace 40 años que se dedica a la cerrajería de casas, consorcios y automóviles. 
Su cerrajería es una de las más populares del barrio. Se encuentra en Freire, casi esquina Céspedes. Además, junto con Pocho, su socio, es dueño de otro local de gran antigüedad en el mismo rubro: el de Lacroze entre Freire y Zapiola.
Horacio González, nuestro entrevistado, conoce bien la zona. No sólo porque laboralmente se mueve como pez en el agua en Colegiales, sino porque es el barrio que eligió para vivir junto a su esposa, una vez que se casaron, allá por la década del 60.
En la amena charla que mantuvo con "La Voz..." reveló su opinión acerca de diversas cuestiones relacionadas a lo laboral y lo particular:
"Llegué al barrio cuando me casé. Yo vivía en Acassuso con mis padres. Con mi señora, nos mudamos a una vivienda de Virrey Loreto (que antes se llamaba Calabria) y Freire. Era una de las primeras casas que había en esa cuadra. Todavía hoy seguimos ahí..."
"HAce 40 años que soy cerrajero. Primero tuve un local al lado de la (estación de servicio Schell), de Elcano y Cramer. Después pusimos con mi socio el negocio de Federico Lacroze. Y en la década del 90 también abrí esta cerrajería, manteniendo la otra. La verdad que el laburo anda bien, con altibajos, pero no nunca fui de quejarme".
"Para ser cerrajero es necesario tener una pasta especial. Uno debe estar dispuesto a muchas cosas. Si te llaman a las 2 o 3 de la madrugada, te tenés que levantar de la cama y salir de tu casa para solucionar el problema del cliente. No es sencillo, pero te acostumbrás".
"Existe la creencia de que el cerrajero te mata con el precio si lo precisás en una hora poco habitual. Yo jamás hice eso. Pero es cierto que hay gente que se abusa. Nosotros no nos apartamos de lo que dice el reglamento de la Cámara que nos nuclea: por la apertura de una puerta de 8 de la noche a 6 de la mañana, no se puede cobrar más de 150 pesos".
"Igual, tengo claro que no son todos así. Hay algunos que se aprovechan de la desesperación de los clientes y cobran más caras las urgencias. A mí me han dicho que llegaron a pedir hasta 700 pesos por hacer trabajos en horario de tarifa nocturna. Pero los que se equivocan son los usuarios, que recurren a cualquiera que ven en la guía y ni siquiera le preguntan antes cuál es el precio”.
“Hace poco me tocó ir a lo que una viejita que se había quedado encerrada en su casa. Era de noche y primero llamó al primer cerrajero que encontró en no sé que guía. El tipo fue y le salió pidiendo 500 pesos. La señora, desesperada, le contestó que más de 250 no tenía. El tipo agarró esa plata y la dejó encerrada adentro sin hacerle el laburo. Esos son delincuentes, no cerrajeros. A mí me da vergüenza ajena cuando pasas cosas así”.
 “Te imaginarás que en este rubro, las anécdotas son millones. Por supuesto, también tengo algunas muy graciosas. Como ese día que por una pelea de pareja, tuvimos que cambiar una cerradura tres veces en el mismo día. Resulta que el marido nos llamó para que fuéramos porque no quería que la esposa pudiera entrar más a la casa. Un par de horas después llamó la mujer. Había llegado, la llave no le coincidía y recurrió también a nosotros. Le pusimos una nueva cerradura. Y no mucho más tarde, volvió a llamarnos el marido para que la cambiemos otra vez. ¡De locos!”
“Hay episodios cómicos como ése, pero los momentos desagradables también existen. Por ejemplo, las aperturas judiciales. Vos vas con un inspector de justicia que ordena un desalojo y lo más probable es que te encuentres con una familia adentro que está ocupando una vivienda. Entonces aparecen las discusiones, los problemas... Alguna otra vez nos encontramos con un cadáver adentro... No es nada lindo”.
“ ¿Cuál es el secreto de un buen cerrajero? La confianza que debe generar entre su clientela. Si no sos confiable, no vas a ningún lado. Este es un trabajo complicado en el sentido de que uno tiene acceso a todo. Tenés la llave de la casa de la gente, ves todo lo que sucede adentro... Por eso tampoco podés tomar a cualquier persona para trabajar en un negocio de este tipo. Es necesario que sea alguien recomendado y tratar de asegurarse las mejores referencias en cuanto a honestidad. En nuestro caso, la confianza que le tengo a mis empleados, Juancito Velásquez  y Gonzalo Betancourt, es absoluta. Por suerte, a lo largo de tantos años, jamás tuve un problema de esa naturaleza.  Y está claro que siendo deshonesto, sería imposible durar tanto tiempo en el mismo sitio”.