El arquitecto Jorge Boullosa -una eminencia- es elocuente cuando resume en su libro «...Chacarita y Colegiales», el nacimiento de plaza Mafalda como «fue un laborioso logro del vecindario en la década del 90, pues estando destinado el predio a plaza por Ordenanza Municipal, se contempló la posibilidad de construir en él, monoblocks destinados a los habitantes de la Villa 31 en franca violación de esa ordenanza vigente». Hecha esta introducción, cabe recordar los controvertidos pormenores a través de los cuales la plaza fue creada.
PASO A PASO
El predio de la plaza, perteneció, a principios del siglo pasado, a una gigantesca playa de maniobras del Ferrocarril Mitre. En el primer gobierno peronista los trenes pasaron a manos estatales y en los ‘50, comenzó a crecer en esos terrenos la famosa Villa de Colegiales. Esta fue erradicada por los militares en 1979 y en el terreno que la villa dejó libre, fueron estableciéndose el Polideportivo, la Escuela, la UCA, etc. La manzana de la futura plaza siguió siendo un baldío, pese a que al desaparecer la villa, el gobierno de turno se comprometió por escrito, a construir un espacio verde. Pero debieron pasar 16 años para que ello ocurriera. Recién en 1995, y tras unas cuantas idas y vueltas, nació Mafalda. Veamos cómo lo hizo:
EL AÑO QUE VIVIMOS EN PELIGRO
-En enero de 1994, el gobierno nacional tuvo la finalidad de construir en el baldío, monoblocks para a la gente de la Villa de Retiro, la cual pretendían erradicar.
-El vecindario reaccionó en contra, esgrimiendo como fundamento, una ordenanza que hablaba de que allí sólo podía ser levantada una plaza.
-Las autoridades no hicieron caso al reclamo y comenzaron, sigilosamente y por las noches, a trabajar.
-Una madrugada de fines de enero, las mujeres salieron con sus hijos en brazos, a impedir el avance de las máquinas. El 4 de febrero, mil vecinos hicieron una abrazo simbólico al predio. El 9 del mismo mes por la noche, se hizo la Marcha de la Luz, con velas y linternas, para «iluminar a la Justicia» y que esta reviera la medida.
-Tres días después, el gobierno menemista revocaba el traslado de los habitantes de la villa, y tras el festejo de los vecinos, el Concejo Deliberante aprobaba una partida de 300 mil pesos para la construcción de la plaza. En mayo, se iniciaron los trabajos.
-La Fundación de Alejandro Romay (entonces dueño de Canal 9) apadrinó el proyecto, prometiendo apoyarlo financieramente. Esto no se cumplió en la medida de lo esperado por los vecinos. Romay, además, quiso denominar «La Paloma» al espacio público. Pero su propósito no tuvo eco.
-El camino hacia la inauguración no fue fácil: el gobierno municipal empezó la construcción sin tener en cuenta los aspectos consensuados previamente con la comisión vecinal, en cuanto a diseño, plantación de árboles, iluminación, picos de riego, etc.
-Con el correr de los meses y de arduas gestiones de la comisión ante el obrador -ya que el gobierno nunca le dio bolilla a los reclamos-, algunas cuestiones fue solucionadas (no el diseño ta-te-ti) y la inauguración oficial tuvo lugar el 28 de diciembre de 1995, ante la presencia del intendente radical, licenciado Domínguez.
Una vista aérea de la Mafalda, comprendida entre las calles Conde, Concepción Arenal, Enrique Martínez y Santos Dumont. Como consecuencia de sus senderos, se la llegó a llamar irónicamente la «plaza del ta-te-ti», hasta que por una votación de los niños del barrio, en 1995 fue bautizada Mafalda en homenaje al famoso personaje creado por Quino.






























